las miniaturas

Elaborar obras artísticas en miniatura ha sido un reto constantemente trabajado, ya desde el mundo prehistórico aparecieron esculturas de venus, las que aludían a la fertilidad, en pequeño formato, su tamaño permitía su fácil movilidad, mismas que requerían del creador un refinado manejo de la técnica utilizada, el reto ha seguido a lo largo de los años y las miniaturas siguen fascinando a quien las contempla, motivando al espectador a un dialogo más intimo y profundo, muestra de ello es la exposición del Mtro. José Apaza quien nos deleita con todo una gran exposición de pequeñas obras de arte.

Los dibujos y pinturas en miniatura han estado presente desde tiempo remotos en la historia del arte, ya desde el Antiguo Egipto tenemos presencia de ilustraciones en pequeños formatos, el libro en miniatura más antiguo es el Libro de los Muertos, el cual se colocaba debajo de la cabeza de los muertos a manera de ritual; éste consiste en unos rollos de hojas de papiro escrita en jeroglíficos y en él se presentan a la manera de sortilegios una amplia cantidad de textos sobre hechizos y rituales del rito funerario y la posterior vida eterna; su datación es alrededor el año 1900 a. C. y su función era ayudar al alma del difunto en el difícil trance de pasar de esta vida al mundo del más allá.

En la Edad Media las miniaturas cobraron gran importancia, en los monasterios como grandes centros del saber se trabajaron los libros iluminados, todos ellos lujosos y bellamente ilustrados. Los temas representados podían aludir al tema escrito, presentar simplemente ilustración decorativa de la letra inicial del párrafo o mostrar motivos vegetales y arabescos a manera de ornamentación; de gran colorido y magnifica factura las miniaturas medievales se encontraban en Biblias, libros oraciones, libros de salmos, historias sagradas, devocionarios y ejecutorias (otorgamientos de títulos de nobleza). Un poco después, ya en el mundo gótico, los libros ilustrados tuvieron la función de difundir las corrientes artísticas, con caligrafía cuidada y riqueza en las ilustraciones estos libros contribuyen a la difusión cultural de los diversos centros del saber europeos.

En el periodo Bizantino las miniaturas fueron una de las manifestaciones artísticas más importantes, de igual manera el mundo islámico produce estas pequeñas y delicadas piezas, de extraordinaria belleza, las cuales surgen al traducirse al árabe algunos libros científicos ilustrados, sobre medicina, botánica o zoología, mismos que ya circulaban en los pueblos helenizados. La primera escuela islámica de pintura en miniatura estuvo en el marco de la “Casa de la Sabiduría”, donde se realizaban copias de textos grecolatinos.

Los retratos en miniatura se desarrollan a partir del siglo XVI, consistían en retratos pequeños enmarcados en medallones, relojes, cajas para joyas u otros objetos similares, generalmente en medallones ovalados. Este nuevo tipo de pintura se elaboraba en la técnica del óleo y sobre soportes de tela, cobre, estaño o marfil; y si la técnica era aguada se elaboraba sobre pergamino o cartulina.

En la Nueva España la miniatura también estuvo también presente, se elaboraron pinturas de extraordinaria factura entre las que encontramos los escudos de monjas, piezas delicadas en las que se plasmaban imágenes de Vírgenes o santos a los cuales la religiosa muestra su devoción, estas pequeñas piezas están consideradas como unas de las mas representativas del arte novohispano. Este mundo virreinal produce piezas con temas diversos: escenas históricas, costumbristas, paisajes, así como la presencia de símbolos patrios, esta variedad es una muestra de la gran producción de pinturas en pequeño formato que se produjo durante esta época.

En el mundo barroco también se hicieron presentes estas pequeñas obras, prueba de ello son las miniaturas elaboradas por Francisco de Goya, obras que nos remiten a la genialidad del pintor y otorgan de una manera elocuente este sentido de intimo dialogo que se desarrolla cuando vemos una pintura de tan pequeño formato.

A lo largo de la historia la miniatura se ha utilizado como prenda de amor, como regalo a quien se cree disfrutará conservando la imagen representada, ha sido regalo para reyes y nobles, expresión de devoción y de amistad, ha servido también para inmortalizar a la mujer amada o el instante preciso de la primera infancia del hijo amado.

Entre las importantes piezas en miniatura de la historia podemos mencionar: Las muy ricas horas de los hermanos Limbourg, encargada por el coleccionista de manuscritos duque de Berry, la colección de Códices de las obras de Alfonso X. Grandes pintores como Goya y Honoré Fragonard hicieron de la miniatura otra de las facetas de su producción artística; en el mundo Novohispano también tienen presencia en estas pequeñas muestras de creatividad destacando las obras elaboradas por uno de los más grandes representantes del arte virreinal mexicano, Miguel Cabrera, quien elaboró magníficos escudos de monjas, prendas de devoción y piedad.

Heredero de toda esta tradición José Apaza nos presenta “pequeños – Grandes mundos. Miniaturas y formatos afines” exposición en la que encontramos piezas artísticas de gran maestría en su ejecución, sensibilidad y creatividad en su producción, obras que proporcionan al espectador la invitación a un acercamiento intimo con la obra, generando un estrecho y profundo dialogo sensible.

Amelia Chávez Padilla

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